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21 de agosto de 2011

Hoy mi abuelo cumpliría 100 años. Hubiéramos hecho una fiesta fenomenal, como le gustaba a él. De espíritu siempre alegre y con la idea de solidaridad llevada a la práctica, dejó recuerdos imborrables que hoy nos hace percibir este día, como algo especial.

Mi abuelo era muy goloso. En los grandes festejos en casa se sentaba en la cabecera y a su lado se sentaba mi hermano. Cada vez que la bandeja de masas llegaba a ese punto de la mesa, demoraba... demoraba... hasta que la largaban. Y sus sonrisas cómplices los delataban: la demora siempre era porque se guardaban masas en una servilleta, sobre la falda! En su honor y para festejar el día del niño (que a él también le encantaba) hice una torta de tres capas con dos chocolates. Dulce, re dulce, exclusiva para golosos como él.


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Dulzura

A mi abuela Mama; a mi abuela Chury; y por encima de todo y todos, a mi mamá . Por la dulzura que siempre desplegaron las mujeres de mi familia, por el amor que tenían y tienen en sus manos para cocinar y continuar llenándome de caricias. Este es mi choco-homenaje. ¡Las quiero!